Sharon Stone enfrentó muchos obstáculos difíciles y desgarradores en su camino hacia la paternidad. Ella y su esposo, Phil Bronstein, tenían un fuerte deseo de tener hijos juntos, pero su viaje como padres no estuvo exento de tristeza. Nueve embarazos fallidos terminaron en angustia para la pareja. Este costo psicológico y físico puso a prueba la resistencia de Sharon, sin embargo, ella se negó a rendirse.

Después de luchar contra la infertilidad durante años, Sharon y Phil decidieron adoptar a un niño, Roen, en su familia. Su alegría fue efímera, ya que el matrimonio finalmente fracasó y Sharon se vio envuelta en una disputa de custodia controvertida. Debido a las estrategias legales agresivas de Phil, que incluían usar la imagen pública de Sharon en su contra, ella no pudo mantener la custodia de Roen. Sharon tuvo que lidiar con el desgarrador hecho de que ella y su hijo no estaban juntos, incluso a pesar de sus heroicos esfuerzos y súplicas judiciales.

Sharon, sin dejarse intimidar por la adversidad, encontró consuelo en la adopción de dos niños más, Quinn y Land. Dedicó su vida a proveer para ellos, protegerlos del intenso foco de atención de la opinión pública y asegurarse de que tuvieran cierto grado de normalidad.
