Una ardilla ataca la ventana de la casa todos los días. Comprenden lo que ella quiere expresar después de ocho años. Aunque pueden existir lazos muy profundos entre los humanos y los animales, debemos tener precaución al interactuar con la naturaleza. Puede ser difícil saber exactamente cómo interactuar con los animales salvajes, pero siempre debemos recordar que no podemos controlar sus impulsos innatos o su capacidad de supervivencia. Pero como demuestra este asombroso relato, hay momentos en los que ofrecer ayuda puede estar justificado, especialmente en situaciones en las que puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.

En 2009, Brantly Harrison y su familia descubrieron una ardilla de cuatro semanas que estaba casi muerta después de ser atacada por un búho. No tenían idea de que este sería el comienzo de una relación que duraría toda la vida entre ellos y el pequeño animal. «Hoy recogí a esta adorable bebé. Seguiremos vigilándola hasta que llegue a un centro de rehabilitación. Estoy muy feliz de tener aunque sea una pequeña influencia en la vida de este bebé», expresó Brantly.

La familia alimentó y cuidó a la ardilla una vez que la llevaron a casa. Decidieron llamarla Bella. Según Metro, los Harrison y su nueva amiguita se volvieron muy cercanos bastante rápido. «Incluso si parezco medio dormido, ¡es agradable que mi hija me visite por la mañana!», compartió Brantly. Un año después, cuando la familia abrió la puerta, Bella, alguien a quien nunca imaginaron volver a ver, estaba allí. A pesar de su aparente adultez, la joven ardilla continuó expresando gratitud hacia la familia que le había salvado la vida. Bella seguía yendo a su jardín todos los días. Era un verdadero miembro del clan Harrison. Todos los días, la dulce CID espera educadamente a que Bella venga a saludar a la puerta.