Casey King desarrolló un amor infantil por la gastronomía. Como resultado, se volvió obeso, convirtiéndose en un objetivo atractivo cuando estaba en la escuela. Al principio, no le afectaba, pero con el tiempo, las burlas constantes hicieron que se retirara y se aislara.

Para cuando se graduó de la escuela secundaria, Casey había ganado más de 200 libras al elegir comida chatarra en lugar de un peso saludable. Terminaba tratándose con sobras a buen precio todas las noches, a pesar de haber conseguido un trabajo a tiempo parcial en una cafetería. A los veinte años, Casey pesaba más de 200 kg, lo que le dificultaba moverse.

Después de renunciar a su trabajo, vivió en su habitación durante los siguientes quince años, jugando videojuegos y dependiendo de su padre para su sustento.
El nacimiento de su sobrino Thomas en 2018 fue un punto de inflexión en su vida. En septiembre de 2018, se sometió a una cirugía de manga gástrica después de dejar gradualmente la comida chatarra.

