Presentando a Kelly Beasley, una mujer de 50 años cuyas facciones faciales comenzaron a caerse y comenzó a notar indicios más evidentes de envejecimiento. Kelly creía que, aunque había estado usando Botox y rellenos regularmente para contrarrestar los síntomas del envejecimiento desde sus 30 años, estos procedimientos ya no eran efectivos.

Determinada a verse más joven, Kelly tomó el riesgo de someterse a una cirugía plástica, que puede ser costosa en los EE. UU., con operaciones que cuestan hasta $50,000. A Kelly se le recomendó recibir tratamiento en Tijuana, México, donde el costo era mucho menor, por lo que vendió su casa para pagarlo.

Kelly se sometió a procedimientos exitosos en México, a pesar de sus preocupaciones iniciales. Se realizó un lifting completo de cara y cuello, y para devolverle la plenitud a su rostro, le injertaron grasa de sus muslos. Kelly lucía rejuvenecida cuando regresó a los EE. UU. seis días después. Su apariencia antes del procedimiento mostraba signos de envejecimiento.

Después de la cirugía, los resultados intermedios de Kelly revelaron cambios alentadores, y después de cinco meses, se sentía renovada y segura de su apariencia nuevamente. Algunos lectores creen que la felicidad de Kelly justifica su decisión de renunciar a su casa en favor de las cirugías estéticas, mientras que otros no están de acuerdo.