Audrey Hepburn, una artista con una habilidad incomparable y un ícono de la época dorada de Hollywood, cautivó a las audiencias en numerosas películas emblemáticas como “Roman Holiday,” “Breakfast at Tiffany’s,” “My Fair Lady,” “How to Steal a Million” y “War and Peace.” El nombre de Audrey Hepburn es sinónimo de elegancia y un corazón bondadoso, pero ¿cuánto conocemos realmente a la mujer detrás de la pantalla?

Nacida el 4 de mayo de 1929, hija de un banquero británico y una noble holandesa, Audrey creció en la Europa ocupada por los nazis. Era bilingüe en inglés y holandés, y además hablaba con fluidez francés, español e italiano, lo que contribuyó a sus rasgos distintivos. Con una estatura de 70 pulgadas, el peso de Audrey nunca superó las 100 libras debido a un sistema digestivo perturbado por su salud deteriorada durante la guerra. Durante la Segunda Guerra Mundial, sobrevivió a base de bulbos de tulipán, hojas de achicoria y pan hecho de hierba.

Sus desgarradoras experiencias durante la guerra alimentaron su compromiso con el trabajo humanitario, y en la década de 1950, Audrey comenzó a colaborar con UNICEF, convirtiéndose eventualmente en embajadora de buena voluntad. Su papel decisivo llegó como la princesa Ana en “Roman Holiday” en 1953, ganando un Oscar a la Mejor Actriz. Seis semanas después, ganó un Tony por su actuación en “Ondine,” consolidando su estatus en la industria cinematográfica.

Su carrera prosperó con actores principales como Gary Cooper y Maurice Chevalier en “Love in the Afternoon,” Rex Harrison en “My Fair Lady,” Peter O’Toole en “How to Steal a Million” y Sean Connery en “Robin and Marian.” La presencia de Audrey comandaba respeto, y nadie se atrevía a usar lenguaje vulgar a su alrededor.
Después de dedicar 15 años al cine, Audrey centró su atención en su familia. Se casó dos veces: primero con el actor Mel Ferrer y luego con el psiquiatra italiano Andrea Dotti, con quien tuvo un hijo. Ambos matrimonios terminaron en divorcio. En 1980, Audrey encontró una compañía duradera con el actor holandés Robert Wolders, quien permaneció a su lado hasta su fallecimiento.

El diseñador de moda favorito de Audrey, Hubert de Givenchy, la consideraba su musa y amiga cercana, creando joyas exclusivas, fragancias y trajes para ella. Ella una vez dijo, “Soy tan dependiente de Givenchy como los estadounidenses de sus psicoanalistas.” El compromiso de Audrey con UNICEF afectó su salud, especialmente durante su última misión de caridad a Somalia en septiembre de 1992. Al ver el sufrimiento y la destrucción extrema, describió el viaje como “apocalíptico.”

A pesar de sufrir un dolor abdominal intenso durante el viaje, Audrey lo mantuvo en secreto para no perturbar la misión. A su regreso, se sometió a una cirugía por un tumor en su colon, pero fue demasiado tarde. Audrey falleció cuatro meses después, a la edad de 63 años. Elizabeth Taylor comentó ampliamente el día del fallecimiento de Audrey, “Dios tiene otro ángel.”
