Siete años después de la separación: la increíble transformación de los gemelos siameses está aquí

Abby y Erin, gemelas nacidas en Carolina del Norte en 2016, llegaron al mundo enfrentando un desafío extraordinario: estaban unidas por la cabeza. Su condición era tan rara y compleja que incluso los médicos más experimentados dudaban en intervenir.

Su madre, Ann Delaney, se enteró de la situación temprano en el embarazo: a la semana 11, los doctores ya recomendaron la interrupción debido a los riesgos extremos. Pero Ann se negó a rendirse por sus hijas.

A las 27 semanas, las complicaciones la llevaron al hospital y, a las 30 semanas, fue sometida a una cesárea de emergencia. Las niñas nacieron pequeñas, frágiles y físicamente conectadas de una manera sumamente compleja.

Los médicos sabían que la supervivencia era rara: solo el 2% de los gemelos con esta condición viven lo suficiente para ser considerados para la cirugía de separación. Milagrosamente, Abby y Erin estaban en ese pequeño porcentaje.

Al final, ambas niñas sobrevivieron a la operación.

Después de cinco meses de recuperación en el hospital, Abby y Erin pudieron regresar a casa y comenzar un largo proceso de sanación y adaptación.

Han pasado siete años desde aquel día que les cambió la vida. Las niñas están vivas y creciendo. La vida no ha estado exenta de desafíos: ambas fueron diagnosticadas con discapacidades intelectuales y no hablan, pero son sociables, sonríen con frecuencia y disfrutan estar con otros niños.

 

Erin aprendió a caminar a los cinco años. Abby, aunque aún no puede caminar sola, puede mantenerse de pie sosteniéndose de las manos de su madre. La familia mantiene la esperanza de que pronto dé sus primeros pasos.

Su viaje está lejos de terminar, pero es una historia de resistencia, amor y esperanza contra todo pronóstico.