Recientemente, en Londres, se conocieron las mujeres más altas y más bajas del mundo: la india Jyoti Amge y la turca Rumeysa Gelgi. Si bien Jyoti puede viajar fácilmente en cualquier medio de transporte, el viaje de Turquía al Reino Unido y de regreso fue mucho más complicado para Rumeysa. Debido a su excepcional altura y a sus problemas de columna, no puede subir a un avión y sentarse en un asiento estándar durante varias horas, por lo que tiene que viajar acostada durante todo el vuelo.

Rumeysa Gelgi mide más de 215 centímetros (más de 2 metros). Su altura no se debe a entrenamiento atlético ni a parientes gigantes: nació con el síndrome de Weaver, un trastorno genético poco común que provoca un crecimiento óseo acelerado. Debido a su afección espinal, Rumeysa no puede permanecer sentada durante largos periodos y necesita acostarse para aliviar la presión en la espalda. Esto convierte a volar en un verdadero reto.
“La única opción para mí era volar en camilla como pasajera, lo que significaba que tenía que estar acostada durante todo el vuelo”, explicó la mujer más alta del mundo.
Este fue apenas el segundo vuelo de Rumeysa y su segundo viaje al extranjero. Su primer viaje internacional fue a Estados Unidos, donde voló a San Francisco. Para ese vuelo de 13 horas, tuvo que reservar seis asientos en una sola fila para poder estar acostada sobre ellos todo el tiempo.
Para Jyoti Amge, la mujer más baja del mundo, viajar en avión es mucho más fácil, pero enfrenta un conjunto diferente de desafíos diarios debido a su tamaño.