Con tan solo 29 años, George Lazenby se convirtió en el actor más joven en interpretar a James Bond, protagonizando la película de 1969 » Al servicio secreto de Su Majestad» . Su repentino ascenso a la fama mundial lo impulsó a una vida glamurosa y acelerada. Lazenby reveló posteriormente que la atención femenina era abrumadora, atribuyéndola a las normas sociales más relajadas de la década de 1960, que facilitaban su acercamiento.

Aunque era conocido por ser un mujeriego, Lazenby se casó dos veces. Su primer matrimonio con Christina Townson Gannett duró de 1971 a 1995, a pesar de que admitió haber estado involucrado con otras cuatro mujeres cuando se conocieron. En 2002, se casó con la tenista Pam Shriver; se separaron en 2011, pero siguen siendo cercanos. En una ocasión, contó que Shriver le regaló un BMW en su cuarta cita, un símbolo opulento de su romance inicial.


Ahora, con más de 80 años, Lazenby reflexiona sobre su vida con humor y honestidad. De orígenes humildes, se convirtió en multimillonario y todavía se considera un «mujeriego», aunque se define con franqueza como «sexista», con opiniones controvertidas sobre las mujeres jóvenes que salen con hombres mayores por seguridad económica. A pesar de su bravuconería, admite sufrir episodios de soledad, a menudo aliviados con una copa.

Más que su imagen pública, Lazenby valora su rol de padre y abuelo. Con siete hijos, los considera su verdadero legado y se esfuerza por estar cerca de ellos incluso cuando viaja. Residente en Santa Mónica, disfruta del golf y de momentos tranquilos y enriquecedores en familia.
Su vida no ha estado exenta de tragedias. La muerte de su hijo Zachary a los 19 años a causa de un tumor cerebral lo impactó profundamente, fortaleciendo su vínculo con sus hijos y nietos restantes. Como hombre soltero rodeado de seres queridos, la historia de Lazenby nos recuerda que, tras el encanto y la fama, la familia y el amor son lo que realmente importa.