Giorgio Armani, el icónico diseñador de moda italiano que transformó la elegancia moderna, murió a la edad de 91 años.

El Grupo Armani confirmó hoy su fallecimiento en paz en su hogar, rodeado de su familia y seres queridos. Durante décadas, Armani, conocido cariñosamente como «Re Giorgio» (Rey Giorgio), fue el motor creativo y comercial de su marca, involucrado en todos los aspectos, desde el diseño hasta el estilismo de pasarela. Incluso en sus últimos días, mantuvo un profundo compromiso con su trabajo.

Armani revolucionó la moda masculina y redefinió el lujo con su distintiva sastrería desestructurada y estética minimalista, creando una moda que irradiaba sofisticación atemporal. Bajo su liderazgo, el imperio Armani se expandió a la belleza, la hostelería, los accesorios y el estilo de vida, convirtiéndose en una empresa de entre 2 y 3 mil millones de dólares.

Su influencia trascendió las pasarelas. Los homenajes no tardaron en llegar. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, lo aclamó como «un símbolo de lo mejor de Italia», mientras que otros diseñadores y celebridades expresaron su dolor y admiración.

El velatorio público tendrá lugar del 6 al 7 de septiembre en el Armani/Teatro de Milán, seguido de un funeral privado según sus deseos.

Legado más allá de la moda

  • La innovadora silueta de Armani (sastrería suave y trajes elegantes) se lanzó con American Gigolo y transformó la vestimenta profesional tanto para hombres como para mujeres.
  • Profundamente inspirado por la cultura global, incluido el arte indio, lo que comenzó con un viaje en 1994 culminó en su colección cápsula Achkan de 2019, que combina las tradiciones indias con la elegancia milanesa.
  • Su empresa estaba firmemente arraigada en Milán, pero su visión era global: apareció en entregas de premios, películas de Hollywood y más allá, convirtiendo a Armani en un nombre familiar.

El hombre detrás de la marca.
Nacido en Piacenza en 1934, Armani estudió medicina antes de dedicarse a la moda. Construyó su imperio a principios de la década de 1970, trabajando incansablemente y siempre afirmando que su perfeccionismo podría ser su peor defecto. Más tarde, admitió arrepentirse de priorizar el trabajo sobre las relaciones personales, aunque deja un legado de arte, elegancia y empoderamiento.

Mientras Milán se prepara para conmemorar el 50.° aniversario de su marca, está claro que el legado de Giorgio Armani no solo está en la ropa que creó, sino en la forma en que enseñó al mundo a moverse con tranquila confianza.

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