En una sentida entrevista, la cantante de 32 años reveló que aunque siempre ha soñado con tener una familia, las complicaciones de salud hacen que el embarazo sea demasiado peligroso tanto para ella como para el bebé.
“No creo haberlo admitido antes, pero lamentablemente no podré gestar a mis propios hijos”, confesó Gómez. “Mis afecciones médicas ponen en riesgo mi vida y la de un niño. Tuve que lamentar esa pérdida durante un tiempo”.
A pesar de la angustia, ha optado por otras opciones para ser madre. Agradecida por alternativas como la gestación subrogada y la adopción, Selena las describió como bendiciones: «Estoy muy agradecida de que haya personas dispuestas a ser madres subrogadas, y la adopción también es una opción hermosa. Estoy considerando seriamente estas opciones. Pase lo que pase, ese niño será mío y lo amaré y cuidaré por completo».

Gómez ha sido sincera sobre sus actuales problemas de salud: le diagnosticaron lupus en 2013, recibió un trasplante de riñón en 2017 y reveló su trastorno bipolar en 2018. Estos desafíos han moldeado su perspectiva sobre la vida, la familia y la resiliencia.
Su camino hacia la maternidad también está entrelazado con su relación con el productor musical Benny Blanco. Aunque la pareja se hizo pública hace más de un año, Selena admitió que llevaba mucho tiempo pensando en formar una familia, incluso durante sus cinco años de soltería. El propio Blanco compartió a principios de este año que tener hijos era su «próxima meta», un comentario que hizo reír a Selena con cariño.
Al reflexionar sobre su amor, dijo: «Nunca había experimentado este tipo de amor. Él es una verdadera luz en mi vida. No es solo mi pareja, es mi mejor amigo».
En definitiva, la franqueza de Selena resalta no solo sus dificultades, sino también su fortaleza. A pesar de las críticas y los desafíos, sigue abrazando su cuerpo, su camino hacia la salud y la esperanza de formar una familia, solo que de una manera diferente a la que alguna vez imaginó.