Javier Santos, hijo no reconocido de Julio Iglesias, rompe su silencio en Lecturas: “sé cómo actúan mi padre y sus secuaces, y las chicas van a sufrir mucho”

En medio de una de las semanas más tensas para la figura de Julio Iglesias, que enfrenta acusaciones de agresión se*ual por parte de dos extrabajadoras, ha sido su hijo no reconocido, Javier Santos, quien ha decidido hablar con firmeza y desde la experiencia personal en una extensa entrevista con la revista Lecturas. Santos, que lleva años luchando por ser reconocido legalmente como hijo biológico del legendario cantante, ha puesto sobre la mesa no solo su posicionamiento respecto a las graves denuncias contra su padre, sino también el peso de haber vivido en primera persona un conflicto familiar marcado por el desprestigio, las dudas y el desgaste emocional.

En sus declaraciones, Santos dejó claro que siempre estará del lado de las víctimas, aunque matiza que eso no significa que esté culpando directamente a Julio Iglesias, sino que las circunstancias de su vida familiar le han sembrado dudas y conocimiento de los métodos que, según él, ha empleado su padre y su entorno para enfrentar acusaciones y conflictos: “sé cómo actúan mi padre y sus secuaces, lo he vivido en primera persona. Van a sufrir mucho”, afirmó con contundencia en la entrevista, anticipando la presión mediática y social que cree que enfrentan las mujeres que han dado un paso al frente con sus testimonios.

El relato de Santos no se limita al caso actual de las denuncias, sino que también recupera recuerdos y heridas de su propia historia familiar. Según su versión, Julio Iglesias habría organizado lo que él describe como una “máquina de destrucción para acabar con la reputación de su madre” con el objetivo de desacreditarla y evitar reconocer la paternidad. Santos incluso asegura que llegaron a “sobornar a tres tipos para que dijeran que se habían acostado con mi madre”, testimonios que, según él, fueron aceptados por el tribunal en procesos anteriores relacionados con la demanda de paternidad.

Este enfrentamiento con el pasado ha marcado profundamente a Santos y a su madre, María Edite, que durante años ha luchado por ver reconocido oficialmente a su hijo como descendiente de Iglesias. El propio Javier reconoce que en el pasado no entendía el rencor que su madre sentía hacia el artista, pero tras las recientes acusaciones ha reflexionado y ahora comprende mejor su dolor y su reacción ante el silencio y las acciones de su padre. En sus palabras, su madre fue muy joven cuando conoció al cantante y, en retrospectiva, siente que “le robaron su juventud”.

Santos también ha explicado que, tras conocer sobre las acusaciones de supuestos abusos, se puso en contacto con periodistas que investigaron los hechos y sugirió a su madre que se ofreciera como testigo para reforzar el testimonio de las denunciantes, alegando que tienen “pruebas de todo el daño que le hicieron”. Esta postura, según él, refleja no solo una solidaridad con las víctimas potenciales, sino también una forma de confrontar una historia familiar que ha estado plagada de silencios, estrategias de defensa y versiones contrapuestas de los hechos.

Aunque Julio Iglesias ha negado públicamente las acusaciones de agresión sexual y sostiene que demostrará que todo es falso, las palabras de su hijo han añadido un matiz inédito y duro al debate, poniendo en evidencia no solo la complejidad del caso actual, sino también décadas de conflicto y dolor en un seno familiar que nunca llegó a resolverse plenamente.

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