Mario Vaquerizo revela el momento en que la reina Letizia pidió conocerle en persona en un acto privado y lo que pasó después

En la reciente alfombra roja del estreno de la película Aída y vuelta, Mario Vaquerizo se convirtió en el protagonista inesperado no por el film, sino por una revelación que ha encendido las conversaciones en círculos sociales y en redes: cómo fue su primer encuentro con la reina Letizia de España. En medio de flashes y micrófonos, el cantante y colaborador televisivo habló con total desparpajo sobre un episodio que pocos conocían hasta ahora.

Según Vaquerizo, su primer cara a cara con la monarca no ocurrió en un evento público lleno de cámaras ni en actos oficiales, sino en un acto privado en casa de doña Pilar de Borbón, tía del rey Felipe VI, al que fue invitado como parte de los círculos de amistades. Fue allí, en un ambiente más íntimo que solemne, donde señala que la propia reina solicitó conocerle personalmente. “Ella pidió conocerme y nos hicimos una foto”, contó con sinceridad sobre el instante que considera memorable.

Vaquerizo no se anduvo con formalismos al recordar ese momento: admitió con risa que en la fotografía oficial sale “feísimo” porque llevaba “una bufanda horrorosa”, pero enfatizó que Letizia fue muy simpática y muy agradable, algo que le sorprendió gratamente ante lo que muchos imaginan del protocolo real.

Pero no quedó ahí la historia. El cantante también relató que hubo una segunda ocasión en que coincidió con los reyes, esta vez durante la entrega de las medallas al Mérito de las Bellas Artes a su esposa, Alaska, un reconocimiento importante en el mundo cultural. En ese acto, Felipe VI y la reina se acercaron a conversar con la pareja, algo que Vaquerizo destacó como un gesto de cercanía auténtica, más allá de la formalidad habitual que rodea a las figuras de la Corona.

En sus palabras a la prensa, Vaquerizo fue claro respecto a su impresión general de la Familia Real: dijo sentirse positivamente inclinado hacia la monarquía, describiendo a Felipe VI y a Letizia como “una buena reina y un buen rey”. No escatimó en elogios también para las hijas de los monarcas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, así como para las infantas y la reina emérita, subrayando que “todos me caen muy bien”.

También reflexionó sobre lo que significa el protocolo y la cercanía personal: señaló que, aunque ellos “te hablan con una cercanía muy total”, uno no puede olvidar que se trata de los reyes de España, y que esa mezcla de respeto con espontaneidad es algo que, en su experiencia, Letizia maneja con naturalidad y simpatía.

Su testimonio no solo ha reavivado el interés por la reina Letizia como figura accesible en encuentros privados, sino que ha animado a muchos a imaginar una versión menos rígida de la monarquía española, donde incluso un personaje popular del mundo del espectáculo puede compartir un momento personal con la reina sin aristas tensas ni gestos protocolarios fríos.

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