En plena promoción de sus memorias y entrevistas televisivas, Iñaki Urdangarin, el exduque de Palma y exmarido de la infanta Cristina de Borbón, ha puesto sobre la mesa detalles íntimos y hasta ahora poco conocidos sobre uno de los momentos más difíciles de su vida: la petición de divorcio que marcó el final de su matrimonio de casi 25 años. En declaraciones reproducidas en varios medios, Urdangarin ha relatado cómo se vivió aquella etapa incluso al interior del entorno de la familia real española.
La ruptura de la pareja —formalizada tras años de tensión tras el escándalo judicial por el “caso Nóos”— no fue solo un proceso legal y familiar complicado, sino que estuvo también atravesado por presiones institucionales y conversaciones francas con figuras cercanas a la Corona, incluido el propio rey Felipe VI. Según el relato de Urdangarin, fue en ese contexto en el que se produjo una charla que no se le ha olvidado, en la que se planteó la idea del divorcio como parte de un deseo de proteger la estabilidad de la institución y también de afrontar la realidad familiar que estaban viviendo.
En su libro de memorias Todo lo vivido: triunfos, derrotas y aprendizajes, así como en entrevistas como la que concedió al programa Lo de Évole, Urdangarin repasa con honestidad ese episodio, describiendo cómo distintas voces —desde consejeros hasta representantes de la Casa Real— trasladaron a la pareja la necesidad de poner fin al matrimonio para “controlar los daños” que el escándalo judicial había causado a la imagen pública y a la reputación de la institución monárquica. El propio exjugador de balonmano recuerda que, aunque no fue una conversación directa con el monarca en primera persona, la influencia del entorno de Felipe VI fue muy clara y significativa en ese proceso.

Desde la perspectiva de Urdangarin, fue una etapa de enormes tensiones. El relato que ofrece en diversas entrevistas y extractos promocionales deja ver que aquel diálogo, real o indirecto a través de intermediarios de la Casa Real, marcó no solo el final de su matrimonio, sino un punto de inflexión en la forma en que él percibía su papel dentro de la familia real y en la vida pública. La convivencia de vida familiar, compromiso institucional y presión mediática, según él, fue tan intensa que terminó por desgastar los cimientos de su relación con Cristina, con quien mantiene una relación tensa incluso después de haber publicado sus memorias.

A pesar de que la figura de la infanta Cristina ha expresado su malestar ante la exposición pública de detalles privados, la narrativa de Urdangarin apunta a que fue la suma de muchos factores —desde la presión judicial hasta los consejos institucionales— lo que llevó a que ese divorcio fuera presentado como algo no solo inevitable, sino también aconsejado por quienes tenían interés en preservar la estabilidad de la Corona. Y en ese escenario, la conversación relacionada con el rey Felipe VI se ha convertido en uno de los puntos más comentados de su relato público.