Elisa Mouliaá y el turbulento juicio contra Íñigo Errejón: del retiro de la acusación a un pulso legal que sigue encendiendo tribunales

La actriz Elisa Mouliaá se ha convertido en el centro de un complejo y tenso episodio judicial que, más allá de su vida personal, ha puesto en jaque a uno de los nombres políticos más conocidos de la última etapa en España. Durante los últimos meses, Mouliaá ha protagonizado una serie de movimientos dramáticos en su lucha legal contra el exdiputado y exportavoz parlamentario Íñigo Errejón, acusándole de una presunta agresión sexual que supuestamente ocurrió en 2021. Este caso ha atravesado múltiples giros, desde la presentación de la denuncia hasta la apertura de juicio oral y distintos momentos de retirada y reafirmación de la actriz en su acusación, generando una tensión palpable tanto ante los tribunales como en el ojo público.

Todo comenzó cuando Elisa Mouliaá presentó, en octubre de 2024, una denuncia criminal contra Íñigo Errejón por una presunta agresión sexual que, según su versión de los hechos, tuvo lugar tras acudir juntos a una fiesta en 2021. El juez encargado del caso, Adolfo Carretero, consideró que existían indicios suficientes y dictó la apertura de juicio oral, lo que inicialmente obligó a Errejón a enfrentarse a un proceso penal que podría conllevar penas de cárcel.

Sin embargo, el procedimiento no ha sido lineal. En febrero de 2026, Mouliaá sorprendió a muchos al anunciar que retiraba su acusación por “razones personales y de salud”, lo que teóricamente ponía en riesgo la continuidad del caso. Esta decisión coincidió con que la Fiscalía también había decidido no acusar a Errejón por falta de indicios suficientes, solicitando su absolución, lo que añadía aún más incertidumbre al futuro del proceso judicial.

Pero la historia tomó otro giro pocas horas después: Mouliaá decidió retractarse de su retirada y ratificar que sí seguiría adelante con su acusación, expresando que no quería que la presunta conducta de Errejón quedara impune y criticando duramente la postura de la Fiscalía. Este cambio de postura ha marcado uno de los capítulos más tensos del caso, en el que la actriz ha insistido en “llegar hasta el final” y reforzar su papel como acusación particular pese a las dificultades personales y al desgaste mediático que ha supuesto.

Mientras tanto, la defensa de Errejón ha respondido presentando recursos y cuestionando la validez de la ratificación de Mouliaá tras su retirada, generando un pulso legal que ha terminado por suspender temporalmente algunas de las actuaciones previstas por el juzgado, como la notificación de la apertura de juicio. La Audiencia Provincial de Madrid debe resolver varias cuestiones procesales clave, incluido si la renuncia y posterior ratificación de la actriz permite que el caso continúe bajo su acusación particular.

Además, la situación judicial se complica aún más con una querella que Errejón presentó contra Mouliaá, admitida por un juez por presuntas calumnias relacionadas con acusaciones públicas de extorsión a testigos del proceso, lo que ha añadido otra capa de confrontación entre las partes fuera del terreno de la acusación principal.

Este tira y afloja judicial se sigue desarrollando mientras Errejón continúa alejado de la política tras su salida en 2024, y Mouliaá ha tenido que lidiar con la exposición pública y el desgaste emocional derivado de un proceso legal que sigue sin resolverse de manera definitiva. A medida que el conflicto procesal se dirige a instancias superiores, las decisiones de la Audiencia Provincial y las estrategias de ambas partes dictarán si este caso llegará finalmente a juicio o si el laberinto judicial que ha envuelto a ambos protagonistas culmina en un desenlace diferente.

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