Cristina Cifuentes desvela la boda de su hijo Javier y su ilusión como madrina: “Ya he dicho que nada de mantilla”

Cristina Cifuentes, la ex presidenta de la Comunidad de Madrid que ha sabido reinventarse con fuerza en el mundo de la televisión, está viviendo un momento lleno de emoción y alegría familiar. A sus 61 años, la política convertida en tertuliana y concursante de realities ha compartido en una entrevista sus sentimientos más profundos sobre la gran noticia que llega a su casa: la boda de su hijo Javier, que se celebrará el próximo año, en 2027.

Con una sonrisa que no podía ocultar su felicidad, Cristina ha revelado que será madrina por primera y única vez en su vida, un papel que la llena de ilusión y que afronta con el cariño inmenso que siempre ha demostrado por sus hijos. Sin embargo, ya ha puesto una condición clara y rotunda: nada de mantilla. “Ya he dicho que lo que no me voy a poner es mantilla”, ha afirmado con esa personalidad directa y sincera que la caracteriza, dejando claro que quiere disfrutar del día a su manera, cómoda y fiel a su estilo.

La expolítica ha hablado con el corazón en la mano sobre cómo la familia es su gran pilar. Madre de dos hijos, Cristina confiesa que echa muchísimo de menos a su hija, que vive en Singapur y con quien mantiene una relación muy especial. A pesar de la distancia, encuentran la forma de verse, y París se ha convertido en su punto de encuentro favorito, especialmente cuando los compromisos laborales de la joven las llevan hasta allí. “Echo mucho de menos a mi hija porque vive en Singapur. Muchas veces nos vemos en París, es el punto de encuentro”, ha explicado con esa ternura que revela lo unida que está a sus hijos.

La boda de Javier representa un nuevo capítulo lleno de esperanza. Cristina no esconde su deseo de convertirse en abuela algún día, aunque asegura que no quiere presionar a nadie. “Mi hijo se va a casar al año que viene, o sea que sí. La verdad es que me encantaría ser abuela. Estoy deseándolo”, ha comentado con esa mezcla de emoción contenida y respeto por los tiempos de cada uno. Sabe que su hija, cuando regrese, también se planteará su propio futuro, pero por ahora el foco está en la celebración que se acerca.

Además de hablar de su familia, Cristina ha abierto las puertas de su armario en la conversación, demostrando su gran pasión por la moda y su filosofía de reutilizar prendas. Llevaba un traje vintage de John Galliano de hace veinte años y un bolso de Moschino, piezas que demuestran que su estilo perdura en el tiempo. Entre sus tesoros guarda trajes de Thierry Mugler, Issey Miyake, Alexander McQueen y un vestido de Stella McCartney que estrenó en la boda de su hija y que comparte incluso con la reina Letizia. Admite comprar en Zara, Adolfo Domínguez y otras firmas accesibles, pero también valora las grandes marcas. Su hija, que trabaja en Loewe, le facilita el acceso a piezas exclusivas de Dior, Louis Vuitton o Saint Laurent.

Aún no ha empezado a preparar el vestido para la boda de su hijo, ya que falta un año entero. “Justo se va a casar dentro de un año”, ha recordado. Tiene opciones en casa, como un precioso vestido de Carolina Herrera o uno de Loewe que aún no ha estrenado, y esperará a ver qué tiempo hace para decidirse. Lo que sí tiene claro es que amortizará todo, como siempre hace, compartiendo sus prendas con amigas, hermanas e hijas, dando una segunda, tercera y hasta cuarta vida a cada pieza.

Después de dejar la política, Cristina Cifuentes ha encontrado un nuevo camino en la televisión, participando en programas como ‘Traitors’, ‘MasterChef Celebrity’ o ‘Hasta el fin del mundo’, y convertida en una colaboradora habitual. Su presencia en el estreno de la segunda parte de ‘El diablo viste de Prada’ en Madrid fue el escenario perfecto para esta charla sincera, donde combinó reflexiones sobre moda, familia y esa “maldad pequeña” que confiesa tener en su día a día para disfrutar la vida.

Con su vitalidad intacta y una familia que la llena de orgullo, Cristina afronta este nuevo capítulo con la misma energía que la ha caracterizado siempre. La boda de Javier promete ser un día inolvidable, donde el amor y la ilusión familiar brillarán por encima de todo, y ella estará allí, como madrina, disfrutando cada momento sin mantilla pero con el corazón rebosante de felicidad.

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