Nacida en San Diego en 1972, Cameron Díaz creció rodeada de una familia diversa. Cameron y su hermana mayor Chimeni fueron criadas con un espíritu aventurero por su madre de origen alemán-inglés y su padre cubano. Conocidas por sus disposiciones bulliciosas, las hermanas Díaz desarrollaron una estrecha relación cuidándose mutuamente en el patio de recreo.

Más allá de los típicos gatos y perros, a Cameron le encantaban todos los animales. La presencia de ratones, serpientes y tortugas en el hogar de los Díaz alimentó su temprana ambición de trabajar como naturalista.
A los dieciséis años, el destino cambió completamente. Cameron se unió a la agencia de modelaje Elite después de una exitosa sesión de fotos, con el consentimiento de sus padres. Su carrera despegó, y antes de cumplir los dieciocho años, fue protagonista de la portada de la revista Seventeen.

Parecía que el mundo del modelaje era el camino adecuado para ella. Pero en 1992, un anuncio de ropa interior topless que nunca se emitió llevó a una demanda años más tarde. El fotógrafo intentó coaccionar a Cameron solicitando un gran pago por las imágenes. Ella se negó, y como resultado, las acciones del fotógrafo tuvieron repercusiones legales.

