¡Imagínese ser una chica normal de Los Ángeles y de repente encontrarse en el corazón de la familia real! Desde programas de televisión hasta castillos, el viaje de Meghan Markle es más dramático que la mayoría de las películas. Sus orígenes son una mezcla de cultura e historia que la han convertido en quien es hoy.

Meghan Markle, conocida por su papel de Rachel Zane en *Suits*, nació el 4 de agosto de 1981 en la soleada ciudad de Los Ángeles. ¡Su historia familiar es una auténtica mezcla de culturas! Por parte de su madre, sus raíces se remontan a África, donde los antepasados de Meghan eran esclavos en plantaciones del sur de los Estados Unidos. Por parte de su padre, la situación es muy diferente: los antepasados de Meghan procedían de Alemania y Suiza. En el siglo XVIII, Johann Markel abandonó su Alemania natal y se trasladó a Pensilvania. Su hijo, Conrad Markel, se casó con Katharina Hovis, cuyos antepasados eran de Prusia y Suiza. Debido a un error administrativo en el censo, su apellido se cambió a «Markle».

El padre de Meghan, Thomas Markle, creció en Pensilvania, pero se mudó a Los Ángeles, donde trabajó como director de iluminación para televisión. Se casó con Doria Ragland, instructora de yoga y trabajadora social, con quien tuvo a Meghan. Cuando Meghan tenía seis años, sus padres se divorciaron y se quedó con su madre en una zona menos adinerada de Los Ángeles. Incluso después de convertirse en una actriz famosa, Markle sufrió discriminación. Ha dicho que, debido a su raza mixta, la consideraban «demasiado clara» para los papeles de negros y «demasiado oscura» para los de blancos.

Por el lado paterno, Meghan tiene una media hermana con esclerosis múltiple y un medio hermano que ha tenido problemas legales relacionados con la violencia doméstica.