Algunos perros tienen un don natural para el entrenamiento, especialmente para funciones exigentes como el servicio, pero Ryker, un juguetón pastor alemán, no estaba hecho para esa tarea. En todo el país, entrenadores expertos se dedican a preparar perros para apoyar a personas con necesidades médicas o de desarrollo. Es un proceso minucioso y riguroso que, si tiene éxito, da como resultado un compañero canino capaz de comprender las emociones humanas y ayudar con las tareas diarias.
Cuando Ryker llegó a la Academia de Entrenamiento Canino Double H en Louisville, Kentucky, el personal tenía grandes expectativas. Conocida por su enfoque individualizado, Double H cree que cada perro tiene potencial y adapta el entrenamiento a cada personalidad. Pero el trabajo de servicio requiere más que obediencia básica: exige inteligencia emocional, paciencia y habilidades prácticas como abrir puertas o buscar objetos.

La primera señal de que Ryker podría no ser el candidato adecuado llegó cuando le pidieron que trajera una botella de agua. En lugar de recogerla con cuidado, la mordió con tanto entusiasmo que el agua se derramó por todas partes. Los entrenadores intentaron cambiar de táctica y pasaron a un nuevo reto.
A continuación, practicó cómo ayudar a una persona con un andador. Al principio, Ryker se mantuvo tranquilo, sentado obedientemente junto al entrenador. Pero en cuanto empezaron a caminar, Ryker se distrajo al instante con las pelotas de tenis sujetas a las patas del andador: juguetes irresistibles para él. En lugar de guiar, se abalanzó sobre ellas, para gran diversión de todos los presentes.

Sin inmutarse, los entrenadores intentaron enseñarle a abrir un refrigerador. Ryker estaba ansioso, pero demasiado entusiasmado ; casi volcó el refrigerador de la emoción. También intentó ayudar con una silla de ruedas, pero se movió demasiado rápido y perdió el control. A estas alturas, era difícil saber si Ryker estaba entrenando o simplemente disfrutando de su propio paseo.
A pesar de estos cómicos tropiezos, algo quedó claro: Ryker quizá no esté destinado al servicio, pero destaca en otros aspectos. Su energía desbordante, su personalidad adorable y su espíritu alegre lo convierten en un compañero ideal. Aunque quizá nunca sea un perro de servicio certificado, Ryker sin duda traerá alegría y risas a cualquier hogar que tenga la suerte de acogerlo.