Debbie Rowe, exesposa de la leyenda del pop Michael Jackson y madre de sus dos hijos mayores, Prince y Paris, fue vista recientemente en Los Ángeles. Vestida de manera informal y con gafas de sol, mantuvo un perfil bajo durante la salida. Su aparición coincide con la renovada atención pública sobre la vida y las controversias de Jackson, especialmente tras Leaving Neverland 2: Surviving Michael Jackson , un documental que revisa las acusaciones de abuso contra la fallecida estrella. Rowe, quien fuera enfermera, se casó con Jackson en 1996 y ejerció como madre sustituta antes de que la pareja se divorciara en 1999.

Aunque Rowe inicialmente cedió la custodia de Prince y Paris, posteriormente se reencontró con su hija Paris cuando la adolescente tenía 15 años. Desde entonces, ambas han forjado una relación cercana, que Paris ha descrito como más bien una amistad, especialmente porque comparten una profunda pasión por la música. Paris ha hablado a menudo sobre cómo la muerte de su padre la dejó a la deriva durante sus años de formación, y su vínculo con Rowe la ha ayudado a sobrellevar esa pérdida.

Además de su rol como madre, Rowe está vinculada a la compleja historia personal de Jackson. Anteriormente trabajó como enfermera para el Dr. Arnold Klein, dermatólogo de Jackson durante muchos años, conocido por administrarle diversos medicamentos. En un documental reciente, Rowe rompió a llorar, expresando profundo remordimiento y admitiendo sentirse en parte responsable de los problemas de Jackson con los medicamentos recetados, que finalmente provocaron su paro cardíaco fatal en 2009.

Con el resurgimiento del interés público en Jackson gracias a las películas de Leaving Neverland , sus allegados, como Rowe, vuelven a estar en el punto de mira. Aunque su reciente aparición no estuvo relacionada con el documental, su nombre sigue vinculado al legado del difunto cantante, lo que dificulta su privacidad.

Hoy, Rowe parece estar centrada en una vida más tranquila y con más equilibrio. Su principal prioridad parece ser la relación con sus hijos, especialmente el creciente vínculo que comparte con Paris. A pesar de los desafíos de su pasado y la sombra persistente del legado de Jackson, Rowe está forjando la paz a través de la reflexión, la sanación y la familia.