Una perra escondió a sus cachorros del sol mientras la negligencia silenciaba su dolor: su lucha por la supervivencia comenzó en silencio.

Nana, una perrita de cuatro años, había vivido una vida llena de dolor y dificultades. Al dar a luz, instintivamente escondió a sus pequeños cachorros del sol —y de la gente— con la esperanza de que alguien amable finalmente viniera a ayudarla.

Sus dueños publicaron un anuncio en Facebook, ofreciendo a Nana y a sus recién nacidos con naturalidad. Pero fueron los compasivos vecinos quienes realmente se ofrecieron. Impactados por las desgarradoras condiciones en las que vivían los perros, rápidamente pidieron ayuda.

Esta fue la tercera camada de Nana; las dos primeras no sobrevivieron.

Un santuario de animales vio las fotos de su desesperada situación y le ofreció ayuda de inmediato. Creían que había escondido a sus crías en una zanja, intentando protegerlas del sol abrasador y de cualquier amenaza a su alrededor.

 

Aún lactantes, los cachorros eran demasiado pequeños para ser separados de su madre de inmediato. Una vez listos, el santuario les puso nombres inspirados en Peter Pan y comenzó el cuidadoso proceso de ganarse la confianza de Nana.

A pesar de todo, Nana siguió siendo una madre paciente, protectora y amorosa. Los rescatistas sabían que había sufrido profundamente y estaban decididos a demostrarle que, por fin, estaba a salvo y que una vida mejor finalmente había comenzado.

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