Durante ocho años, un jugador de 22 años dependió de las bebidas energéticas como combustible para interminables sesiones nocturnas de CS:GO. Lo que empezó inocentemente a los 16, con solo una lata para mantenerse despierto, rápidamente se convirtió en un hábito peligroso. Una lata se convirtió en dos, luego en tres al día, a menudo bebiendo con el estómago vacío mientras superaba partidas, torneos y noches de insomnio. Pensaba que era inofensivo. Pensaba que era lo suficientemente joven para soportarlo.
Pero en 2024, su cuerpo ya no pudo soportar el castigo.

Los primeros síntomas fueron sutiles: dolor de estómago constante, náuseas y entumecimiento en las piernas. Luego, se volvió imposible ignorarlos. Su páncreas empezó a fallar, se produjo una necrosis, y su hígado y bazo mostraron graves daños. Incluso los nervios de sus piernas habían empezado a deteriorarse. Una mañana, al intentar levantarse de la cama como siempre, sus piernas simplemente no le respondían. Se desplomó sobre el colchón, incapaz de ponerse de pie.

Sus padres lo llevaron de urgencia al hospital, donde los médicos quedaron atónitos ante la magnitud del daño. Años de exceso de cafeína, combinados con falta de sueño y mala alimentación, habían llevado sus órganos al límite.

Ahora, un equipo de especialistas lucha por reparar lo que pueda. Trabajan para estabilizar sus órganos, reducir la inflamación y reconstruir las vías nerviosas de sus piernas. Ha comenzado la fisioterapia, pero el progreso es lento. Los médicos dicen que existe la posibilidad de que vuelva a caminar, pero las probabilidades no están a su favor.
Lo que comenzó como una forma de mantenerse despierto para “solo un juego más” se ha convertido en la batalla más grande de su vida.