Los hijos de la Duquesa de Alba desatan una ola de emociones con su papel en los actos del centenario de Cayetana Fitz‑James Stuart

Sevilla se prepara para un año inolvidable cargado de memoria, arte y emoción: el centenario del nacimiento de Cayetana Fitz‑James Stuart y Silva, más conocida como la Duquesa de Alba, ha movilizado a buena parte de su estirpe en una serie de homenajes que prometen recorrer toda España y que han puesto a cuatro de sus seis hijos en el epicentro de la conmemoración. Con una figura que marcó la historia social y cultural del país como pocas, la aristócrata que trascendió su título para convertirse en un símbolo indiscutible de la nobleza española, será recordada con libros, exposiciones, documentales y encuentros que trascienden cualquier simple recuerdo protocolario.

El motor de este homenaje familiar sin precedentes ha sido, sobre todo, Cayetano Martínez de Irujo, hijo de la Duquesa, que ha dedicado meses a diseñar un calendario de actos que reflejen no solo la magnitud del legado de su madre, sino también su lado más humano, social y cultural. Bajo su dirección, el primer gran proyecto ya anunciado es la publicación de “La última duquesa. Homenaje a Cayetana, una mujer irrepetible”, una obra que recoge testimonios, recuerdos y facetas desconocidas de quien muchos llaman “la duquesa de todos”.

Pero Cayetano no está solo. A su lado han puesto su voz y su corazón otros tres de sus hermanos: Fernando y Carlos, junto con varios nietos de la familia, se han volcado en esta celebración no solo colaborando en el libro, sino también en otros eventos que componen el homenaje. A ellos se suman figuras cercanas a la casa, como el viudo Alfonso Díez o la exmujer de Cayetano, Genoveva Casanova, además de un viejo amigo de la familia, Luis María Ansón, que ha aportado piezas clave para dotar de contexto histórico y cultural la memoria de la Duquesa.

Lejos de ser un simple acto de recuerdo, estas conmemoraciones se sienten como una oportunidad para redescubrir a una mujer que supo unir tradición, cultura y espíritu independiente en una sola vida. Así lo expresan algunos de los propios integrantes de la familia, emocionados al ver cómo Sevilla se transforma poco a poco en el escenario de una celebración que promete convertir el legado de la Duquesa en objeto de diálogo entre generaciones.

En paralelo, la ciudad hispalense ha acogido la presentación de este ambicioso programa en un acto que reunió a autoridades culturales y representantes de la Fundación Casa de Alba, con un calendario que incluye desde exposiciones en palacios históricos hasta conferencias y espectáculos flamencos. Además, la participación de cuatro de los seis hijos de la Duquesa en estos actos ha añadido un componente emotivo que trasciende el mero protocolo, dejando claro que este tributo no es solo un homenaje oficial, sino el reflejo de una familia que, pese a las diferencias conocidas entre algunos de sus miembros, ha sabido unir esfuerzos para rendir homenaje a la figura que los unió a todos.

Esta conmemoración, que se extenderá a lo largo de 2026 hasta el 28 de marzo, fecha en que se cumple el centenario del nacimiento de Cayetana de Alba, se perfila como un punto de inflexión para la Casa de Alba y para la historia cultural española, con sus protagonistas familiares como protagonistas de una narrativa que mezcla emoción, memoria y celebración popular.

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