Fran Rivera y Lourdes Montes brillan en la boda sevillana del año y marcan tendencia en la jet set

La primera gran boda social de la temporada en Sevilla reunió este sábado a figuras muy conocidas del corazón y el lifestyle español, marcando un antes y un después en la agenda de eventos del año. La ceremonia tuvo lugar en la parroquia de Santa Cruz, donde María Eugenia González‑Serna, hija del recordado cantante y compositor Rafael González‑Serna, y Juan Molina Ponce, futbolista del Club Atlético Central, sellaron su amor rodeados de familiares y amigos que viajaron hasta la capital andaluza para ser testigos de este enlace tan esperado.

Entre los invitados de honor destacó la presencia de Fran Rivera, el torero convertido en empresario y rostro habitual de la prensa social, acompañado de su esposa Lourdes Montes, con quienes compartió un día cargado de estilo, emoción y miradas curiosas de quienes siguieron cada detalle de su llegada y presencia en la iglesia sevillana.

En un escenario que fusionó tradición y sofisticación, la boda se celebró con solemnidad en la emblemática parroquia de Santa Cruz, antes de dar paso a un banquete espléndido en la histórica Hacienda La Soledad, una finca del siglo XVI en Alcalá de Guadaíra que se ha convertido en referente para enlaces de alto nivel social.

La atención mediática no se centró únicamente en los novios, sino también en las apariencias y estilos de los invitados. Lourdes Montes se convirtió en centro de miradas gracias a un total look en tonos violetas que combinó con una estola de pelo y accesorios sobrios, aportando un aire de sofisticación perfecto para un evento de día invernal. Su marido, Fran Rivera, eligió un traje clásico en azul oscuro que le dio un toque elegante a su presencia al lado de la diseñadora, reforzando así su estatus como una de las parejas más observadas del momento.

No menos importante fue la aparición de Cayetana “Tana” Rivera, hija mayor de Fran, quien ejerció de invitada destacada con un vestido de terciopelo de corte asimétrico que atrajo elogios por parte de los observadores de moda presentes. Su presencia marcó un momento emotivo al compartir este día señalado con su familia y círculos cercanos.

La celebración comenzó con nervios y expectación en las calles empedradas del barrio de Santa Cruz, donde los asistentes desfilaron entre saludos, cámaras y aplausos, antes de trasladarse a la Hacienda La Soledad para disfrutar de un banquete que, según asistentes, combinó gastronomía andaluza y ambiente festivo en un lugar con siglos de historia.

La boda de María Eugenia y Juan Molina Ponce ha marcado oficialmente el inicio de la temporada nupcial de 2026 en la jet set española, un evento que no solo celebró el amor entre los novios sino que también sirvió para reunir a personalidades de alto perfil social en un entorno tan tradicional como glamuroso, iluminando Sevilla con un día que muchos comentarán en los próximos meses.

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