El periodista y presentador catalán Jordi Évole ha abierto una ventana rara vez vista hacia su vida personal durante la grabación de una nueva entrega de su programa Lo de Évole, en la que se adentra en una conversación íntima con el escritor Juan José Millás y, casi sin querer, toca por primera vez un capítulo delicado de su propia historia: su separación matrimonial. En medio de una charla que comenzó con reflexiones sobre la vejez, la escritura y la memoria, Évole se permitió romper el silencio en torno a ese episodio privado que muchos espectadores desconocían hasta ahora.
Con la naturalidad que caracteriza su estilo, el periodista confesó una escena cotidiana y profunda al mismo tiempo: “Todavía tengo libros míos en casa de mi ex”. Esa frase, aparentemente simple, resonó en el plató y fuera de él como un gesto de un vínculo que, aunque formalmente terminado, sigue eterno en pequeñas marcas materiales que forman parte de lo que fue su vida en pareja. Esa confesión surgió en un momento de la conversación en la que Millás, también separado, hablaba de la manera en que las rupturas se viven y se recuerdan, y cómo a menudo se trata el tema con una frivolidad que él mismo consideró injusta dada la carga emocional que conlleva.

Évole, que no suele hablar de asuntos privados con frecuencia fuera del contexto de la entrevista profunda con Millás, dejó ver así un indicio de su experiencia personal con las relaciones tras el final de su matrimonio. Más allá de la anécdota de los libros, su comentario se interpretó como una señal de que muchas de las huellas de una vida compartida permanecen incluso cuando la relación cambia de forma. La imagen de esos textos sin recoger simboliza un pasado que no se borra del todo, aunque la vida continúe por otros caminos.
La conversación entre ambos periodísticas fue captada en un ambiente tranquilo, casi doméstico, en la casa asturiana de Millás, lejos del ruido habitual de los medios. Aunque lo central de la emisión fue el diálogo sobre literatura, sociedad y reflexiones más generales, la declaración de Évole sobre su separación no pasó desapercibida: fue uno de los momentos que más comentarios generó entre la audiencia y que volvió a poner sobre la mesa cómo figuras públicas también llevan a sus espaldas procesos íntimos tan complejos como cualquier otra persona.
En medio de risas y silencios medidos, Évole incluso bromeó con Millás sobre si éste estaba “psicoanalizándolo” al indagar en esos detalles personales, lo que aportó una capa de complicidad a una charla que osciló entre lo ligero y lo profundo. El gesto de mencionar que aún conserva parte de su mundo en casa de su ex —y que él mismo ha mantenido ese recuerdo material— abrió la puerta a muchos matices sobre las separaciones, sobre cómo cada persona procesa el pasado y sobre la compleja relación entre intimidad y vida pública cuando se trata de personajes tan conocidos como ellos.