Juan José Millás recuerda su infancia fría y difícil al cumplir 80 años: “Fue muy duro, con sabañones y sin mar”

El prestigioso escritor y columnista español Juan José Millás, que recientemente celebró sus 80 años, ha ofrecido una de las reflexiones más sinceras sobre su propia vida, evocando con una mezcla de nostalgia y crudeza cómo fue su infancia tras un cambio de entorno que marcó su mirada para siempre. En una conversación íntima con Jordi Évole dentro del programa Lo de Évole, Millás rememoró con detalles que pocos conocían cómo llegar a vivir en una ciudad diferente transformó por completo su percepción del mundo y de sí mismo.

Millás, nacido en Valencia, contó que con apenas seis años se trasladó con su familia a Madrid, un lugar que para él representó un choque brutal entre la calidez mediterránea de su primera infancia y el frío gris de la capital española durante los años cincuenta. Aquella ciudad “muy pobre, muy dura y muy fría” —como ha descrito en sus propias palabras— era tan distinta que al llegar empezó a entender qué significaban cosas como los sabañones, esas llagas que aparecen por el frío intenso cuando la piel queda expuesta sin protección adecuada. Fue la primera vez que Millás sintió de forma tan concreta cómo las condiciones ambientales podían definir la dureza de una infancia y de un barrio por el que un niño tenía que moverse cada día.

Desde ese Madrid helado e inesperado, el autor empezó a construir no solo su vida cotidiana, también su propia identidad. Millás ha contado que la ausencia del mar, de ese Mediterráneo al que estaba acostumbrado, le hizo experimentar una sensación de desarraigo que impregnó muchos de sus escritos posteriores, dejando una huella emocional profunda que se traduce en la persistente sensación de estar siempre un poco fuera de lugar, de intentar comprender un paisaje que nunca fue plenamente suyo.

El escritor no rehúye destacar que esos primeros años “muy pobres” no solo hicieron que tuviera que adaptarse al frío y a las calles duras, sino que también ayudaron a agudizar su mirada y sensibilidad hacia la realidad. En la charla con Évole, que transcurrió en un ambiente calmado y reflexivo, Millás comparó esa experiencia temprana con el proceso de envejecer, señalando que con el paso de los años uno cree saber más de la vida, pero a menudo solo ha aprendido a fingir comprensión, mientras la realidad sigue siendo un misterio confuso y evocador.

Más allá de la anécdota de los sabañones, el autor ha incorporado estas memorias en su pensamiento creativo, en esa manera tan particular que tiene de mezclar la realidad con la imaginación para explorar los rincones más humanos de la existencia. Para Millás, el recuerdo de un barrio duro y un invierno implacable es uno de los recuerdos que mejor encapsula la fragilidad de la infancia frente a un mundo que, desde muy temprano, le enseñó que los lugares que habitas pueden moldear profundamente quienes llegas a ser.

Videos from internet