María del Monte rompe en lágrimas en el juicio: el dolor de ver a su sobrino Antonio Tejado enfrentarse a la cárcel por el robo que lo cambió todo

El juzgado se convirtió en un escenario de emociones contenidas y lágrimas que no pudieron reprimirse. María del Monte, la cantante que siempre ha transmitido fuerza y alegría en sus canciones, apareció visiblemente afectada durante la vista oral contra su sobrino Antonio Tejado. El joven, acusado de participar en el robo con violencia en la casa de su tía en 2023, se sentó en el banquillo mientras la artista, desde su posición como testigo y víctima, revivió uno de los episodios más duros de su vida. El ambiente era denso, cargado de silencio roto solo por las preguntas de los abogados y los sollozos que escapaban de la cantante cuando hablaba de lo ocurrido.

María del Monte entró al tribunal con la cabeza alta, pero el peso de los hechos la fue doblegando poco a poco. Recordó con voz temblorosa cómo aquella noche de septiembre de 2023 unos encapuchados irrumpieron en su chalé de Castilleja de la Cuesta, en Sevilla. La violencia fue real: forcejeos, amenazas, el miedo que se instaló en su hogar mientras ella y su pareja intentaban protegerse. Lo peor llegó después, cuando las investigaciones apuntaron directamente a Antonio Tejado, su propio sobrino, como uno de los implicados en la planificación y ejecución del asalto. Ese descubrimiento la destrozó por dentro: no solo había perdido objetos de valor y tranquilidad, sino que sentía que perdía a un miembro de su familia.

Durante su declaración, la tonadillera no pudo evitar emocionarse al describir la traición que sintió. «Es mi sobrino, lo he querido como a un hijo», dijo entre lágrimas, mientras recordaba los años en que lo vio crecer, los momentos compartidos en familia y cómo nunca imaginó que algo así pudiera pasar. El juez y los presentes guardaron un respeto absoluto ante su testimonio. María explicó que el robo no fue solo material: le quitaron la sensación de seguridad en su propio hogar, la confianza en las personas cercanas y una parte de su paz interior que aún no ha recuperado del todo. Cada detalle que narraba parecía dolerle más, como si revivirlo en voz alta abriera de nuevo la herida.

Antonio Tejado, por su parte, escuchó todo desde el banquillo con la mirada baja. El joven, que en su día saltó a la fama por su participación en realities y por ser parte de la familia de la artista, enfrenta ahora graves acusaciones: robo con violencia e intimidación, pertenencia a grupo criminal y otros cargos relacionados. La Fiscalía pide varios años de prisión, y las pruebas presentadas, incluidas grabaciones y testimonios de otros implicados, lo sitúan en el centro de la trama. Él ha negado en todo momento haber participado directamente en el asalto, aunque admitió haber tenido conversaciones previas con personas involucradas. Su defensa insiste en que no hay pruebas concluyentes de su autoría material y que cualquier implicación fue marginal.

La cantante no solo habló del robo en sí. Tocó fibras más profundas al mencionar cómo este caso ha afectado a toda la familia. Hay silencios incómodos en reuniones, miradas que evitan el contacto y un dolor que se extiende a primos, hermanos y padres. María del Monte, que siempre ha sido un pilar de unión en su entorno, se vio obligada a tomar distancia para proteger su salud emocional. Aun así, en el juicio transmitió un mensaje claro: no busca venganza, sino justicia. Quiere que se aclare lo sucedido, que se reconozcan los hechos y que cada uno asuma su responsabilidad, aunque eso signifique ver a su sobrino enfrentarse a consecuencias graves.

El juicio sigue su curso con más testigos por declarar, peritajes pendientes y alegatos finales que podrían llegar en las próximas sesiones. Para María del Monte, este proceso no es solo legal: es un duelo personal, una forma de cerrar un capítulo que le robó mucho más que bienes materiales. Sus lágrimas en la sala no fueron de debilidad, sino de una honestidad brutal que conmueve a quien la escucha. La mujer que ha llenado estadios con su voz ahora pide, en voz baja pero firme, que se haga justicia para poder seguir adelante. La familia, rota por los acontecimientos, espera respuestas que quizás nunca borren del todo el daño, pero que al menos permitan empezar a sanar.

Videos from internet