En su primera aparición en El Hormiguero, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, sorprendió al público con confesiones que no forman parte habitual de su vida política. El dirigente popular, acostumbrado a hablar de infraestructuras, inversiones o campaña electoral, se mostró en el plató más humano y sincero que nunca, abordando incluso aspectos personales de su salud y su vida familiar.
Juanma Moreno, que ha estado al frente de Andalucía desde 2018, reconoció que su rutina de descanso se ha visto seriamente afectada por el estrés y las tensiones del último año: “Yo duermo poquísimo… dormimos cuatro horas, pero cuando tienes problemas se complica mucho más la cosa”, explicó durante la entrevista, confesando que padece insomnio severo, una dolencia que, según dijo, tiene origen tanto biológico como hereditario.
Pero fue al hablar de los últimos acontecimientos en la comunidad cuando Moreno bajó la guardia emocionalmente. El presidente rememoró con la voz entrecortada el trágico accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, en la provincia de Córdoba, en el que decenas de personas perdieron la vida. Tras describir cómo llegó a la “zona cero” —donde encontró calzados, prendas y objetos personales de las víctimas— aseguró que la experiencia le dejó una huella profunda. “Ese recuerdo lo tengo muy dentro”, admitió visiblemente conmovido, y reveló que siguió el consejo de los profesionales y decidió acudir a terapia psicológica para gestionar el impacto emocional de ese momento.

La charla con Pablo Motos derivó también hacia anécdotas más cotidianas, en las que el político no dudó en bromear sobre sí mismo, incluyendo imitaciones y recuerdos de momentos incómodos de su trayectoria. Sin embargo, cuando el presentador tocó el tema de su vida en pareja, Moreno no esquivó la respuesta. Con humor y franqueza señaló entre risas que, como cualquier matrimonio expuesto a presiones externas, en casa también hay días complicados: “Hay veces que cuando llegas tarde o ves que la esposa te espera con ganas de hablar… es un martirio chino”, comentó en tono distendido sobre las discusiones con su mujer, la exasesora municipal Manuela Villena, lo que hizo reír al público.
Además de estos aspectos personales, Juanma Moreno abordó su visión política de cara a las próximas elecciones autonómicas previstas para junio de 2026, defendiendo su gestión y la necesidad de continuar con sus proyectos en Andalucía. También se refirió a cuestiones de actualidad como la infraestructura ferroviaria en España y el estado de los servicios públicos, aunque siempre desde una perspectiva en la que intentó conectar lo profesional con lo humano.
Fue, sin duda, una entrevista distinta a la que suele conceder, en la que Moreno mostró una mezcla de fortaleza, vulnerabilidad y sentido del humor poco habitual en figuras de su relevancia institucional.