Lola Herrera ha decidido hablar con una honestidad que conmueve sobre uno de los temores más intensos que ha marcado su vida: el miedo a la muerte. La reconocida actriz recuerda que durante una etapa prolongada sintió auténtico pavor cuando pensaba en ese tema, una sensación que no desaparecía fácilmente y que llegó a afectar su bienestar emocional.
Según explica, el origen de ese miedo se remonta a su infancia. Creció en un barrio donde los coches de caballos recogían los cadáveres a plena vista, una imagen que impactó profundamente a la niña que entonces era. La escena no pasó inadvertida para ella, que sintió la necesidad urgente de contárselo a su madre. Ese recuerdo, aparentemente sencillo, se convirtió en una experiencia que dejó huella durante años y que alimentó su inquietud ante la idea de la muerte.
Con el tiempo, Herrera reconoce que el temor no se fue por sí solo. La preocupación persistía y se instaló como un pensamiento recurrente. Pensar en la muerte le generaba una reacción intensa, hasta el punto de buscar una solución activa para poder vivir con mayor tranquilidad. Fue entonces cuando decidió acudir a terapia, una decisión que describe como determinante en su proceso personal.

La actriz asegura que ese trabajo psicológico le resultó muy útil y que le permitió transformar su relación con el miedo. Gracias a ese acompañamiento profesional, logró comprender mejor sus emociones y reducir el impacto que el temor tenía en su día a día. No se trata de una negación del miedo, sino de una forma de enfrentarlo con herramientas que le permitieron sentirse más fuerte y en equilibrio.
Además, Lola Herrera recuerda que durante muchos años tuvo que representar en el teatro escenas relacionadas con la muerte, algo que tampoco fue sencillo para ella. En la obra ‘Cinco horas con Mario’, en distintos momentos de su trayectoria, debía velar a un personaje en escena. Esa experiencia artística, repetida a lo largo del tiempo, también formó parte de su relación con el tema y exigió una fortaleza emocional constante.
Con el paso de los años, la actriz ha aprendido a convivir con esa parte de su historia sin que domine su presente. Su testimonio refleja una evolución personal marcada por la reflexión y el trabajo interior, en la que la terapia desempeñó un papel clave. Hoy, habla de aquel miedo como un capítulo superado, integrado en su biografía y convertido en ejemplo de cómo afrontar los temores más profundos con determinación y apoyo adecuado.