Marta Flich rompe el silencio sobre Risto Mejide y deja una frase que lo dice todo: “Los ciclos terminan”

Marta Flich no se fue de puntillas. Cerró una etapa intensa, se lanzó al vacío sin red… y ahora, desde su nueva posición, habla con una calma que sorprende y deja entrever mucho más de lo que dice. Su salida de Todo es mentira no fue un movimiento calculado, ni una transición cómoda. Fue una apuesta arriesgada, casi temeraria, que tomó cuando no tenía nada asegurado.

La presentadora decidió abandonar el plató que durante años fue su casa sin saber qué vendría después. En ese momento, no había proyectos sobre la mesa, ni promesas, ni certezas. Solo una intuición: había llegado el momento de cerrar una etapa. Y lo hizo. Después, el destino dio un giro inesperado y apareció Directo al grano en TVE, un nuevo comienzo que la colocó, irónicamente, frente a su propio pasado, compitiendo directamente contra el programa que ayudó a construir.

Ella misma lo describe con una mezcla de orgullo y distancia emocional. Aquel espacio fue todo para ella, un lugar donde creció profesionalmente, donde fue —en sus propias palabras— madre e hija. Pero ese vínculo ya no es el mismo. Algo cambió. Y aunque no lo dramatiza, tampoco lo disimula.

Cuando habla de su relación actual con Risto Mejide, su tono es medido, casi frío. No hay conflicto abierto, pero tampoco cercanía. Reconoce que ya hablaron lo necesario, que hubo despedida y cierre. “Los ciclos empiezan y acaban”, deja caer, como quien resume una historia que ya no necesita más explicaciones.

Hay detalles que revelan más de lo que parece. Risto no la felicitó por su nuevo proyecto. Tampoco la sigue en redes sociales, a pesar de que ella sí lo hace. Y aunque asegura que eso no le afecta, la escena queda ahí, flotando, cargada de significado.

Lejos de alimentar polémicas, Flich opta por una metáfora que suena tan sencilla como contundente: compara su marcha con el final de un verano en el pueblo. Es ese momento en el que te despides de personas que formaron parte de tu vida, sabiendo que con algunas seguirás en contacto… y con otras, no. Así lo asume. Sin reproches, pero con una claridad que marca distancia.

En medio de ese cierre emocional, también hay espacio para el reconocimiento. Recuerda con cariño a compañeros con los que sí mantiene el vínculo, como Gonzalo Miró, de quien destaca su humor y la complicidad que comparten en esta nueva etapa.

Hoy, Marta Flich se muestra firme en su decisión. No hay arrepentimiento. Hay nostalgia, sí, pero también una sensación evidente de evolución. Se fue sin garantías y ahora se reafirma en que era exactamente lo que necesitaba: romper con lo conocido, explorar otros caminos y construir algo propio, incluso si eso implicaba enfrentarse, cara a cara, con su pasado televisivo.

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