Kiko Matamoros y Makoke cara a cara en los juzgados entre lágrimas y confesiones de culpabilidad para evitar la prisión

El ambiente en la Audiencia Provincial de Madrid se podía cortar con un cuchillo este viernes. Lo que durante años fue una guerra dialéctica en los platós de televisión se trasladó finalmente a la frialdad de una sala judicial, donde Kiko Matamoros y Makoke volvieron a verse las caras en un escenario que ninguno de los dos hubiera deseado. El motivo de este tenso reencuentro no era otro que el juicio por un presunto delito de alzamiento de bienes, una acusación grave que ponía sobre la mesa la posibilidad real de terminar entre rejas.

Sin embargo, en un giro dramático de los acontecimientos, ambos decidieron cambiar de estrategia en el último minuto. Kiko Matamoros, con semblante serio pero decidido, ha reconocido ante el juez que efectivamente ocultó parte de su patrimonio con el único fin de evitar los embargos de la Agencia Tributaria. No lo hizo solo; Makoke también ha admitido su papel como cooperadora necesaria en este entramado financiero. La colaboradora confesó que aceptó figurar como titular de la lujosa vivienda en la urbanización La Finca, en Pozuelo de Alarcón, sabiendo perfectamente que el inmueble pertenecía en realidad a su entonces marido.

Las declaraciones dentro de la sala fueron demoledoras. Makoke, visiblemente afectada y rompiendo en llanto en varios momentos del proceso, explicó que incluso permitió que Matamoros utilizara una cuenta bancaria a su nombre para que él pudiera ingresar el dinero destinado a pagar las cuotas de la casa, blindando así el capital frente a las garras de Hacienda. Esta confesión de culpabilidad ha sido el movimiento clave para buscar una reducción de las penas iniciales, que eran de cinco años para Kiko y cuatro para ella. A la salida del juzgado, las reacciones no pudieron ser más opuestas. Mientras Makoke abandonaba el edificio con los ojos enrojecidos y tratando de ocultar su emoción, Kiko Matamoros se mostró eufórico ante los micrófonos. El colaborador aseguró sentirse plenamente satisfecho porque, según sus palabras, por fin se ha escuchado la verdad jurídica de que esa propiedad fue pagada íntegramente por él. La Fiscalía, tras este paso adelante de los acusados, ha rebajado su petición a dos años de cárcel para Matamoros y un año y nueve meses para Makoke, lo que en la práctica, al carecer de antecedentes penales computables para este caso, les permitiría eludir el ingreso en prisión. Pero la paz está lejos de llegar. Aunque la sombra de la cárcel se desvanece, la batalla económica acaba de empezar. Ambos han sido condenados a indemnizar de forma conjunta a la Hacienda pública con una cifra que supera los 400.000 euros. Kiko ya ha advertido que esto no termina aquí: ahora planea iniciar una nueva lucha legal para recuperar sus derechos sobre la casa de La Finca, donde actualmente residen el hijo de Makoke, Javier Tudela, junto a su nuera y sus nietos. El enfrentamiento familiar entra en una fase mucho más técnica, pero igual de encarnizada, dejando atrás el banquillo de los acusados para centrarse en el patrimonio que un día intentaron ocultar.

 

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