La polémica está servida y el encargado de prender la mecha no ha sido otro que Juan del Val. El polémico colaborador y escritor ha decidido entrar de lleno en el conflicto que ha resurgido entre dos de los titanes de la cultura española: Pedro Almodóvar y Joaquín Sabina. Todo comenzó cuando el cineasta manchego recordó un episodio ocurrido hace tres décadas, expresando su malestar por una letra del cantautor de Úbeda. Sin embargo, lo que para Almodóvar era una cuenta pendiente, para Juan del Val es una actitud incomprensible que no ha dudado en criticar con su habitual dureza y falta de filtros.
Del Val ha sido tajante al analizar la reacción del director de cine. Si bien reconoce que Almodóvar «está en su derecho de que no le hiciera gracia» el contenido de la canción en su momento, lo que no alcanza a comprender es el sentido de reabrir una herida que llevaba treinta años cicatrizada. Para el escritor, que un artista de la talla de Pedro saque a relucir una rencilla de los años noventa en pleno 2026 resulta, como poco, extemporáneo. «Que lo diga 30 años después de que saliera la canción…», comentaba Del Val con un tono que mezclaba la ironía con la incredulidad, dejando entrever que este tipo de reproches a destiempo aportan poco más que ruido innecesario.

El colaborador de televisión ha ido más allá, defendiendo la libertad creativa de Sabina por encima de las susceptibilidades personales, por muy prestigioso que sea el afectado. Según Juan del Val, el arte y la música no pueden estar sometidos a la revisión constante de los protagonistas de las letras décadas más tarde. La crítica del escritor apunta directamente a la necesidad de Almodóvar de ajustar cuentas con el pasado, sugiriendo que hay gestos que caducan y que este, en particular, ha llegado con tres décadas de retraso. La tensión entre el cineasta y el cantante, que muchos creían olvidada en las noches de la movida y la bohemia madrileña, vuelve a estar en primera línea gracias a estas declaraciones que cuestionan la elegancia del rencor.
Este enfrentamiento dialéctico ha dividido a la opinión pública, pero Juan del Val tiene claro de qué lado está. Con su intervención, el escritor ha puesto el foco en la vigencia de los agravios y en la importancia de saber pasar página. Mientras Almodóvar mantiene su postura sobre aquel desplante musical de Sabina, Del Val le recuerda que el calendario no perdona y que hay verdades que, dichas con tanto retraso, pierden su fuerza para convertirse en meras anécdotas del ayer. La guerra de egos entre el cine y la música española tiene ahora un nuevo juez que no teme señalar las contradicciones de los más grandes, recordándoles que el tiempo, a veces, es el mejor juez para las canciones y los silencios.