Luto en la televisión: Fallece la icónica presentadora Mabel Montes a los 50 años tras una valiente batalla contra la enfermedad

El periodismo gallego y el mundo de la comunicación están de luto tras confirmarse la dolorosa partida de Mabel Montes, uno de los rostros más queridos y emblemáticos de la Televisión de Galicia (TVG). A los 50 años, la periodista ha fallecido dejando un vacío irreparable en la cadena donde desarrolló gran parte de su brillante trayectoria profesional. Con una presencia ante las cámaras que combinaba elegancia, rigor y una cercanía natural con el espectador, Mabel se convirtió en una compañía constante en los hogares gallegos, especialmente a través de espacios informativos como el «Telexornal» o el «Galicia Noticias», donde su voz y su mirada transmitían una confianza que pocos logran alcanzar.

La noticia de su muerte ha provocado una oleada de consternación entre sus compañeros de profesión, quienes la describen no solo como una trabajadora incansable y perfeccionista, sino como una mujer dotada de una bondad y un sentido del humor extraordinarios. Mabel llevaba tiempo alejada del foco público debido a una dura enfermedad que afrontó con una entereza y una discreción admirables. A pesar de los momentos difíciles del tratamiento, nunca perdió esa chispa de inteligencia y esa pasión por la información que la definieron desde sus inicios. Sus compañeros de la TVG, visiblemente emocionados, han querido rendirle homenaje destacando su capacidad para dar siempre lo mejor de sí misma, incluso cuando las fuerzas empezaban a flaquear.

Nacida en el seno de una familia muy vinculada a la comunicación, Mabel Montes entendía el periodismo como un servicio público y una forma de vida. Su estilo directo pero amable la hizo conectar rápidamente con una audiencia que hoy llora su pérdida como si fuera la de un miembro de su propia familia. A lo largo de las décadas, fue testigo y narradora de los eventos más importantes de la comunidad, manteniendo siempre una ética profesional impecable. La noticia de su fallecimiento, ocurrido en Santiago de Compostela, ha dejado en shock a la capital gallega, donde era una figura respetada y admirada por su compromiso con la verdad y su calidez humana.

La familia de Mabel, que ha sido su gran apoyo en este tramo final de su vida, ha recibido innumerables muestras de cariño desde todos los sectores de la sociedad, incluyendo instituciones políticas y culturales que han reconocido su labor fundamental en la radio y televisión autonómicas. Hoy, la pantalla de la TVG se siente un poco más gris sin su sonrisa, pero su legado como comunicadora de raza y su ejemplo de lucha permanecerán vivos en la memoria de todos los que tuvieron el privilegio de trabajar a su lado o de recibirla cada día en sus salones a través del televisor.