Ángela Molina vivió uno de los momentos más dolorosos de su vida personal con la muerte de su madre, Ángela Tejedor, a los 88 años. La matriarca del conocido clan Molina falleció en Ibiza rodeada de su familia, tras un periodo de salud delicado debido a la edad, dejando tras de sí una profunda huella en todos sus hijos y nietos.
El fallecimiento se produjo el 22 de mayo de 2021, y desde ese momento la familia se desplazó para acompañarla en sus últimos instantes, manteniéndose unida en un entorno de máxima discreción. Posteriormente, los restos fueron trasladados a Madrid para su entierro en el cementerio de Fuencarral, donde también descansan los restos de su marido, el cantante Antonio Molina.
El día del funeral estuvo marcado por una gran carga emocional. Ángela Molina acudió visiblemente afectada, apoyándose en sus hijos y en sus hermanos, en un ambiente de recogimiento absoluto. Las imágenes de la despedida reflejaron el profundo dolor de la actriz, que no pudo ocultar la tristeza por la pérdida de su madre, figura central en la vida del clan familiar.

La familia Molina, una de las sagas artísticas más reconocidas de España, estuvo completamente reunida en este último adiós. Hijos, nietos y allegados acompañaron a la matriarca en un entierro íntimo, respetando el deseo de discreción que siempre caracterizó a Ángela Tejedor durante su vida.
En ese momento, la actriz recibió también el apoyo de su entorno más cercano, incluyendo a su hija Olivia Molina, que estuvo a su lado durante toda la ceremonia. La unión familiar fue uno de los elementos más visibles en una despedida que dejó claro el fuerte vínculo entre generaciones dentro de la familia.

Más allá del impacto mediático, el funeral de Ángela Tejedor fue, sobre todo, un acto íntimo de amor y despedida. Para Ángela Molina, aquel día representó el cierre de una etapa fundamental de su vida, marcada por el afecto, la herencia cultural y la profunda conexión con su madre, a quien en más de una ocasión había dedicado palabras de enorme emoción.
Hoy, el recuerdo de aquel adiós sigue presente como uno de los episodios más personales en la vida de la actriz, lejos de los focos, pero cargado de significado dentro de una de las familias más emblemáticas del panorama artístico español.