La llegada del verano obliga a muchas personas a replantear por completo sus hábitos de cuidado facial y corporal. En este contexto, la modelo y presentadora Laura Sánchez ha compartido cuáles son sus rutinas imprescindibles para mantener la piel saludable, luminosa y protegida durante los meses de calor, sol intenso, playa y piscina.
Según su enfoque, el verano no es una excusa para relajar el cuidado de la piel, sino todo lo contrario: es el momento en el que más atención necesita. Las altas temperaturas, la radiación solar, el cloro de las piscinas y la sal del mar pueden provocar deshidratación, irritación y envejecimiento prematuro si no se adoptan medidas adecuadas.
Uno de los pilares fundamentales en su rutina es la protección solar diaria, que considera absolutamente innegociable incluso en días nublados. A esto se suma una correcta hidratación cutánea, basada en texturas ligeras que no saturen la piel pero que mantengan su equilibrio natural. Este tipo de cuidados coincide con las recomendaciones de especialistas, que insisten en priorizar fórmulas frescas, con activos como ácido hialurónico, niacinamida o pantenol para reforzar la barrera cutánea.

Laura Sánchez también destaca la importancia de la limpieza suave pero constante, especialmente al final del día, para eliminar restos de sudor, protector solar y contaminación. Este paso permite que la piel respire y se regenere durante la noche, cuando el proceso de reparación celular es más activo.
Otro de sus hábitos clave es la simplificación de la rutina, apostando por pocos productos pero eficaces. Esta tendencia, conocida como “skinimalismo”, gana cada vez más fuerza en el mundo de la belleza, ya que reduce la sobrecarga de la piel y ayuda a mantener su equilibrio natural sin excesos innecesarios.
Finalmente, la modelo insiste en que el cuidado no debe ser solo externo, sino también interno, incluyendo hidratación constante, alimentación equilibrada y descanso adecuado para potenciar los resultados.
El mensaje es claro: el verano no es un descanso para la piel, sino una prueba de resistencia que exige disciplina, constancia y una rutina inteligente adaptada al calor.