La espectacular Judit Mascó ha decidido hacer las maletas para alejarse de todo y refugiarse en uno de los rincones más salvajes y hermosos del planeta: Costa Rica. Pero la modelo no ha viajado sola; lo ha hecho de la mano de su marido, Eduardo de Vicente, el hombre que ha sido su gran apoyo y compañero de vida durante décadas. En un despliegue de naturalidad que ha dejado a sus seguidores sin palabras, la pareja ha compartido momentos de una intimidad y una complicidad que demuestran que el tiempo no ha hecho mella en su sólida relación. Entre selvas tropicales y playas vírgenes, Judit ha mostrado una faceta mucho más relajada y aventurera, lejos de los focos de las pasarelas internacionales.
Las imágenes que han trascendido de este viaje son un auténtico poema a la desconexión y al amor maduro. Judit y Eduardo se han sumergido de lleno en la filosofía de la «Pura Vida», explorando parques naturales y disfrutando de la fauna local en un entorno que parece sacado de un sueño. La modelo, que a sus años sigue conservando una figura y una luz envidiables, se ha dejado ver sin apenas maquillaje, con el cabello al aire y una sonrisa que refleja una paz interior absoluta. Se les ha visto compartiendo caminatas por senderos imposibles y momentos de relax frente al mar, donde las miradas cargadas de significado entre ambos confirman que siguen tan enamorados como el primer día.

Esta escapada no es solo un descanso vacacional; es una reafirmación de su vínculo inquebrantable. Judit ha confesado en varias ocasiones que el secreto de su matrimonio es el respeto y el saber disfrutar de estos momentos de soledad compartida, lejos de las obligaciones familiares y profesionales. En Costa Rica, rodeados de una naturaleza desbordante, han encontrado el escenario perfecto para reconectar con su esencia. La modelo ha descrito esta experiencia como una inyección de energía vital, destacando la importancia de pararse a respirar y valorar lo que realmente importa: la salud, la naturaleza y el amor verdadero.
El viaje también ha tenido su parte de adrenalina, con la pareja descubriendo rincones ocultos de la costa costarricense que pocos turistas se atreven a visitar. Judit se ha mostrado fascinada por la biodiversidad del país, compartiendo su asombro ante la belleza de los paisajes que han recorrido juntos. Es un capítulo lleno de luz en la vida de la catalana, quien parece haber encontrado en este paraíso centroamericano el refugio ideal para recargar pilas antes de volver a sus múltiples compromisos. Estas fotos exclusivas son el testimonio de una mujer plena, feliz y, sobre todo, profundamente enamorada del hombre que camina a su lado desde hace más de treinta años.