Grietas humedades y medio millón de euros el escandaloso estado del refugio secreto de Letizia en Mallorca

El Palacio de Marivent, ese enclave idílico que durante décadas ha proyectado una imagen de perfección y lujo monárquico frente a las aguas cristalinas de Mallorca, esconde una realidad mucho más cruda y decadente entre sus muros centenarios. Tras veinticinco años de un silencio sepulcral en cuanto a mantenimiento se refiere, la residencia estival favorita de la Familia Real ha llegado a un punto de deterioro que ya no se puede ocultar tras las fotos oficiales. La situación es tan crítica que se ha tenido que dar luz verde a una reforma integral valorada en casi 500.000 euros para evitar que el palacio se caiga, literalmente, a pedazos ante la inminente llegada del verano de 2026.

La Reina Letizia, conocida por su perfeccionismo extremo, se encontrará este año con un panorama desolador cuando aterrice en la isla. El informe técnico que ha motivado estas obras de urgencia describe un escenario que dista mucho de la opulencia real: grietas profundas que surcan las terrazas, humedades persistentes que han colonizado la habitación de la torre y un riesgo real de desprendimiento de piezas ornamentales en la fachada principal. El salitre del Mediterráneo, ese compañero inseparable de Marivent, ha devorado las maderas nobles y erosionado la piedra de un edificio que fue diseñado en 1923 por Guillem Forteza. No es solo una cuestión de estética; es una batalla contra el tiempo y la naturaleza que ha dejado al descubierto las vergüenzas de un palacio que pide auxilio a gritos.

Los trabajos, que han comenzado este 15 de abril, no se limitan a una simple capa de pintura. La intervención es una cirugía a corazón abierto que afectará desde las entrañas del sistema de riego y las tuberías de aguas sucias hasta la iluminación de los jardines. Incluso las piscinas de Marivent y de Son Vent, el refugio más privado de Felipe y Letizia, están en un estado lamentable, con maquinaria obsoleta y piezas de la pileta que deben ser sustituidas de inmediato. El presupuesto de medio millón de euros, financiado por el Gobierno Balear, busca devolver un mínimo de dignidad a la plaza donde se reciben a las autoridades, ese rincón tan fotografiado que ahora mismo ofrece una imagen de abandono que la Corona no puede permitirse.

Sin embargo, el calendario de las obras ha impuesto una cláusula de confidencialidad y logística que añade tensión al ambiente: un parón obligatorio. Entre finales de junio y mediados de agosto, los operarios deberán desaparecer de Marivent para dejar paso a las vacaciones de los Reyes y sus hijas, Leonor y Sofía. Esto significa que la familia convivirá con zonas inacabadas y escombros ocultos, en un verano que será, sin duda, el más atípico y accidentado de los últimos años. Mientras la Reina Sofía ya ha pasado por allí en Semana Santa siendo testigo del deterioro, Letizia se prepara para una estancia rodeada de reformas a medias, donde el lujo se mezcla con el polvo de las obras en un intento desesperado por salvar su paraíso mallorquín antes de que el calendario marque el final de 2026.

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